Hola, soy Aitor y te presento Invict-Introit,
un guión de ciencia ficción.
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De qué va:
Un nuevo Mesías es la única esperanza para traer el orden a la Galaxia Conocida. Dejando lo que más aman al filo de las espadas de sus enemigos, Husheyéz y Méils se lanzan a las estrellas en una desesperada búsqueda espiritual a ciegas. Sus únicas armas son la pureza de sus corazones frente a peligros del espacio y ataques de bárbaros y bandidos. Pero su anhelo es muy caro de alcanzar, cuesta el sacrificio de sus vidas.
Sinopsis:
La sociedad humana se derrumba.
Es una civilización de civilizaciones que se extiende a través de cientos de estrellas, en un relativo pequeño volumen de la Vía Láctea vecino al Sol. Su descomposición da como resultados caos, anarquía y dolor. Ya no hay marcha atrás que detenga el hundimiento ni lugar a dónde huir. La involución se ha apoderado de los mundos, la corrupción gobierna al hombre y la esperanza en la paz es un vestigio del pasado.
La religión y Fe en Dios se extinguieron hace mucho tiempo y el materialismo ocupó su lugar en la conciencia colectiva, salvo en Invict-Introit. Éste, el más antiguo de los planetas colonizados, es dirigido con el más férreo fanatismo religioso. Un régimen teocrático totalitario antitecnológico que persigue a la ciencia y a toda doctrina contraria a la suya. Oprime al pueblo bajo duro control y prohíbe todo contacto con el exterior. Invict-Introit es la tosca excepción a la normalidad atea imperante en la Galaxia Conocida, y en él Kurhás-vi-Yahézs tiene su escuela.
Kurhás-vi-Yahézs, un eminente teólogo y erudito, dirige la escuela con el único propósito de preparar a unos cuantos creyentes sinceros para que reconozcan al nuevo Mesías que está próximo a revelarse. Considera que los sistemas religiosos del pasado llegaron a su fin y la degradación de la civilización está íntimamente ligado a ello. Ya no tiene cabida reinterpretar creencias obsoletas. Es momento de un nuevo Mensaje Divino, ha llegado la hora de El Esperado. “Antes de que yo muera -asevera- se proclamará El Esperado y gobernará la Galaxia con gloria y soberanía”.
Su elocuencia, sabiduría y conocimiento lo convierten en un prodigioso guía espiritual al que muchos se adhieren, ya sea por sinceridad o por ver en él una opción de la cual servirse para alimentar un pensamiento político que llame a derrocar al Moshulk, el Sumo Líder Religioso de todo el planeta. Lejos de sus actos y verdaderas intenciones, Kurhás-vi-Yahézs es tachado de brujo, hereje y lascivo embaucador por los Moshulk'ilt, facción dirigente. Las envidias y recelos del clero lo hacen objeto de escarnio dentro de las altas esferas y minan su credibilidad entre el iletrado populacho.
Sólo era cuestión de tiempo y algo de preparación. Las autoridades eclesiásticas, deseosas de extirpar a toda costa su escuela, aguardaban su oportunidad para golpear y así lo hacen en el día más importante para el maestro Kurhás. Lo envenenan para que, deliberadamente, se desplome ante la atenta mirada de un fervoroso auditorio que ansía escuchar su esclarecedor discurso. Saboreando el placer de la venganza, Jasht espolea su horda de Moshulk'ilt contra el minúsculo grupo que aún cree en las promesas de Kurhás. Inmediatamente desata su ira y llama a la guerra santa contra todo el que cuestione al Moshulk.
La violencia de los acontecimientos precipitan a la toma de decisión por parte de los discípulos leales al maestro. Ante su aparente fallecimiento, son muchos los que creen invalidada su promesa ya que no ha descendido de los cielos el Profeta anunciado. Pero técnicamente él aún no ha muerto, el veneno lo ha dejado en coma. Tal circunstancia indica a sus fieles seguidores que deben marchar en búsqueda de El Esperado. Lamentablemente sólo dos pueden ocupar la reducida cápsula espacial y depositar al maestro como ofrenda a los pies de la nueva Manifestación de Dios. El resto sacrifica sus vidas para que sus almas acompañen a los elegidos. Husheyéz y Méils son los escogidos de la escuela de Kurhás-vi-Yahézs, impotentes protagonistas en esta dramática lucha que amenaza sus existencias. Son ellos quienes deben lanzarse a las estrellas rumbo a lo desconocido y, devuelta, traer consigo el Mensaje redentor para su pueblo y toda la humanidad.
Es así que Husheyéz y Méils, sacerdote y aprendiz respectivamente, ardientes correligionarios y futuros cuñados, abandonan su patria dejando lo que aman al filo de la espada de sus enemigos. En una trágica y repentina huida de su planeta, se lanzan en una trepidante y desesperada búsqueda espiritual a ciegas animados por un fervor que los impele a surcar la Galaxia Conocida enfrentada en guerras fratricidas, donde la misericordia y perdón no existen ni como palabras del vocabulario.
Ante ellos se abre un universo incógnito que se desangra en conflictos. Carecen de todo medio y conocimiento con los que poder desenvolverse por la galaxia y no saben adónde dirigirse ni en dónde encontrar al Deseo de sus corazones. Están completamente solos a merced de los peligros del espacio, entorpecidos por su desconocimiento de todo lo quede fuera de su mundo natal e inicialmente privados de la inspiración de la bendita providencia. Les ha llegado la hora decisiva en la que deben demostrar su fe en este espacio sideral en el que la palabra de Dios ha pasado a ser letra muerta.
Mientras ambos buscadores arriesgan sus vidas en el espacio exterior, sus seres queridos se debaten en una amenaza semejante. Distintos clanes y facciones se han sublevado y presentan batalla a las huestes del Moshulk. Ahora Invict-Introit se convulsiona en una guerra civil y las autoridades han puesto precio a las cabezas de los pocos supervivientes de entre los discípulos de Kurhás ya que los consideran instigadores de la rebelión. Estos valientes compañeros de fe -entre ellos la prometida de Husheyéz-, imposibilitados de viajar a las estrellas en búsqueda del Mesías, prefieren entregarse al martirio para que tal vez su sacrificio sirva para que Husheyéz y Méils cumplan con el místico cometido.
Destinados a la implacable vicisitud, conocen en extrañas circunstancias a un minúsculo grupo de Técnicos del Monolux, un pueblo ultratecnificado llamado a la extinción. Ante la realidad de que sin su valiosa ayuda y sin su prototipo hiperlumínico sería imposible surcar el abismo sideral, Husheyéz y Méils se las arreglan para contratar sus servicios en una maniobra que más bien parece un milagro. Sin tener ni en donde caerse muertos, les prometen que será El Esperado Quién les pague el precio que quieran fijar, sea el que sea. Ya sea por ganas de perder de vista a esa semidestruida e invadida estación espacial que les sirve de hogar o, simplemente, por ganas de combatir el aburrimiento, aceptan el trato sin tomar enserio las creencias y declaraciones de los religiosos.
Pero las asperezas entre Técnicos y clientes no tardan en hacerse notar. Innumerables son las estrellas y planetas en donde buscar y ni una sola pista con la que comenzar, razones suficientes para que los Técnicos se encuentren al límite de la paciencia. A medida que cruzan la galaxia se topan con mayores pruebas cada vez más difíciles de superar y pronto conocen la desgracia en enfrentamientos contra bárbaros y bandidos. Sin embargo, la mella en la moral y la relación viciada entre ambas partes pasan a ser la mayor dificultad que amenaza el éxito de la misión espiritual.
El desastre les llega de la mano de un infortunado accidente en el que pierden nave y gran parte de la tripulación. Únicamente la inspiración puede salvarlos del momento más oscuro para Husheyéz y Méils, quienes suplican con los corazones rotos una señal que les conduzca hacia El Esperado. Hundidos en la desesperanza, creen recibir respuesta a sus oraciones en un acontecimiento astronómico desconocido para la ciencia, la señal que los conduce al planeta Hipogeo, donde les aguarda la más dura y sangrienta de todas las pruebas.
Acosados por un escenario en guerra y unas fuerzas antagónicas superiores como colofón final, los buscadores se debaten entre el triunfo y el fracaso en un último esfuerzo por abrirse paso a través de las calles bombardeadas y saqueadas de una ciudad inhóspita que ansía ser su tumba. Sin aliento con el que continuar ni posibilidad de dar marcha atrás, el final se precipita para estos extenuados buscadores de la verdad. La oportunidad por la que han peleado toda su vida se esfuma ante su vista sintiéndose impotentes para frenar el destino que se desploma sobre sus cabezas como una candente guillotina. Y ahora, más que nunca, el sacrificio y desprendimiento son la única bala que les queda en la recámara. ¿Será la pureza de sus corazones lo que les conceda la victoria final?
